Article
2 comments

AGRADECIMIENTO y PERDÓN.

No os perdáis esta canción de Charlie Puth y Meghan Trainor (Marvin Gaye), para acompañaros…

 

Dos palabras y mucho, mucho más que dos actos.

Implican humildad, capacidad de autocrítica, honestidad, generosidad, comprensión y arrepentimiento. A pesar de parecer independientes, ajenas, cuánto de cada una hay en la otra…

GRACIAS

 

Agradecer, apreciar, reconocer lo que tenemos y deleitarnos. Tanto como tenemos y, en ocasiones, tan poco como lo valoramos.

No somos hoy la consecuencia lógica de nuestros “ayeres”. Somos lo que somos porque compartimos, reconocemos, disfrutamos, valoramos, cuestionamos, comprendemos lo que tenemos.

Mafalda3

El desagradecido, por el contrario, sufre, critica, envidia y está lleno de amargura.

AGRADECIDO es aquel que valora, aprovecha, y está abierto a lo que llega de nuevo. Abierto al cambio, expuesto a nuevos comienzos.

Nuevas posibilidades son buenas oportunidades.

El desagradecido, por contra, bloquea los proyectos, niega los “presentes” y reniega de lo que tiene. Siempre es poco o malo.

cabreo

Existen 2 formas de vivir en nuestra (injustamente denostada) Zona de Confort:

  • Como víctima “sufriente” de nuestra personal percepción de la realidad;
  • O como PROTAGONISTA de nuestra vida. Esta forma de vivir en armonía con nuestros deseos, nos permite disfrutar y crecer a un tiempo.

Este crecimiento, esta evolución, facilita que tengamos valor para salir a nuestra Zona de Expansión: atreverse, arriesgarse, permitirse, osar, ser valiente…

en ventana

Los protagonistas asumen un papel activo en su HOY, se benefician en su mañana, y no sufren de forma pasiva por lo que “les pasa” de manera accidental.

El desagradecido opina sobre lo que sufre, desprecia e infravalora lo que tiene y lo que hace.

El agradecido reconoce el espacio ganado, recrea su universo personal y lo comparte. Presume e inspira a otros.

De este comportamiento, de esta relación sana entre lo que hago, lo que tengo, lo que merezco, lo que valoro y lo que busco… nace el PERDÓN.

afecto

El perdón. Cuánta grandeza aporta a quien lo pide, tanta como a quien lo recibe.

Cuando uno pide perdón se hace sensible a la necesidad del otro, a su pena (si es el caso), a sus pesares. Ese momento, ese instante, le hace grande… le hace inmenso.

Cuando uno perdona, la nobleza le representa, le dignifica.

Nos equivocamos -obviamente-, pero es cómo reconocemos el error lo que realmente engrandece.

Errar será de sabios, pero de genios es el perdón o arrepentimiento asociado.

Perdón. Cuanto esfuerzo requieren muchos para expresarlo. Su significado trasciende de esas 6 letras. Implica mucho más, supone un mensaje oculto lleno de humildad, de empatía. El que acepta el perdón, entiende -sin dobleces, sin reproches- al otro.

smilies emociones

Es un ejercicio de profunda entrega, una concesión recíproca entre quien lo pide y quien lo acepta.

Y del perdón también surge el agradecimiento. Un particular BUCLE: siente agradecimiento quien lo ha pedido, gracias a la aceptación del otro; y éste otro se siente agradecido por la disculpa recibida.

espiral

Dos palabras que llenan de profundo sentimiento a quien los realiza, a quien los vive.

Gracias y perdón.

Gracias por todo y perdón por tanto.

Cuántas equivocaciones, errores que de manera involuntaria se producen, y que nos ofrecen la fantástica oportunidad de la rectificación, la oportunidad que nos brinda una sola palabra para dar marcha atrás, para mejorar/arreglar/recuperar cualquier situación.

Y son el agradecimiento y el perdón los garantes de nuestras amistades, de la envergadura de nuestras emociones, los responsables de la talla humana que gastamos, la marca de calidad de nuestras relaciones.

Solo son 2 palabras.

Pero son más que palabras.

infinito_de_luuzees

Cuánta responsabilidad tenemos de trasmitir su valor, y necesidad de ser expresados en los valores que inculcamos a nuestros hijos.

Gestionar emociones -como éstas, asociadas a la gratitud y a la indulgencia– determinará nuestra salud mental y social, en la misma medida que hagamos uso (y abuso) del agradecimiento y del perdón.

Y mis reflexiones finales, como tantas otras veces, para daros que pensar:

Agradecer a diario, no os arrepintáis después por lo no dicho, por lo no hecho.

Atreverse, arriesgarse por lo que uno quiere, rectificar si es el caso, y ¡¡¡A POR TODAS!!!

rosa

 

2 Comments

  1. Gracias, como siempre, a tí.
    Esta vez con un post más a mi estilo católico, apostólico, romano y pre-conciliar, que al tuyo, pero acertada como siempre!!
    Deberias darle un repaso a las Bienaventuranzas, seguro que te sirven de inspiración. Si en realidad no estamos tan alejadas, si no, no seríamos amigas hace 35 años!! En serio, MIL GRACIAS POR TODO, PRINCIPALMENTE POR EXISTIR. POR SER, ESTAR Y PERMANECER. Y PERDÓN POR TANTO… TANTO Y TANTO QUE ME AGUANTAS!!
    Se avecinan tiempos de tormenta, así que te voy avisando… TE VOY A NECESITAR CON EL PARAGUAS!!!

    Reply

    • En tu caso, ¡no hay perdón que valga! Porque no hay necesidad de pedirlo…
      La grandeza de la amistad es ESTO. Contigo y para ti, no necesito NUNCA paragüas 🙂

      Reply

Deja un comentario