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ENTRENAR LA ASERTIVIDAD: un capítulo más de mi vida

Vaya situaciones se han precipitado estos días… Si antes os hablo de RELATIVIZAR antes aparecen situaciones a mi alrededor que me recuerdan que hablar es una cosa y otra diametralmente diferente es ACTUAR.

Actuar es precisamente lo que hay que hacer… no es un “debería”, no es un “convendría”, o un “podría”…

NO.      Hay que actuar.

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Hoy, comparto con vosotros otra reivindicación (ésta, contra la homofobia).

Espero que la disfrutéis mientras me leéis:

Hozier: Take me to Church

Y este post tiene una visión muy personal porque precisamente esta semana (en el ejercicio de mis funciones como orientadora laboral) he vivido una situación que no por ser la primera ha sido menos impactante. Ha sido, efectivamente, la primera vez que he “sufrido” un enfrentamiento verbal (aunque pudo llegar a ser físico 🙁 ) realizando mi trabajo.

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Tantos años en la administración, atendiendo a cientos de personas con muchísimos problemas y preocupaciones, con situaciones verdaderamente “crispantes” (palabro de mi cosecha 😉 ), con experiencias que rozan lo surrealista y es la primera vez (ya os digo, después de tantas y tantas atenciones) que me encuentro una situación tan desagradable.

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Y, lo de menos fue el porqué y el cómo terminó (aunque ahora os contaré), sino mi comportamiento, mi escasa o inexistente capacidad para enfrentar la situación hasta el final.

Sencillamente, me bloqueé.

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Al principio no daba crédito a reproches basados en deducciones equivocadas (la usuaria cuestionaba la razón por la que había adaptado su CV para enviar a 2 ofertas de sectores y puestos diferentes). Ella pensaba que su CV era perfecto y su búsqueda de empleo, totalmente adecuada.

En ese momento, le planteé la pregunta que muchas veces hago de vuelta -a ciertos usuarios- cuando realmente compruebo que son fluídos y activos en su búsqueda de empleo; y les planteo:

– ¿en qué crees, entonces, que puedo ayudarte a sabiendas (por ejemplo) de que te mueves en las Redes Sociales con soltura, o que gestionas con eficacia tu red de contactos, o incluso que tu Marca Personal va cogiendo forma?

En esos momentos es cuando entre el usuario y yo creamos la sinergia, la energía para estructurar una ruta, con sus dudas y mi experiencia (o lo intento, porque obviamente: también me equivoco). Ideamos un itinerario donde con sus recursos y mis “ideas”, con su acción y mi supervisión (inicial) optimizamos su búsqueda de empleo.

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…Volviendo al “caso”, ante esa pregunta me dice que es mi obligación ayudarla, encontrarle un trabajo y no cuestionarle nada. Su CV es perfecto, ella busca trabajo bien, pero yo LE TENGO QUE DAR TRABAJO.

A pesar de los gritos y las formas (prácticamente “escupiendo” los “tú” -“tú” me tienes que buscar algo, “tú” estás obligada a hacer esto por mí-), yo –en mi estupefacción más absoluta– intento razonar con ella, intento hacerle ver mis obligaciones y mi compromiso profesional, pero le pedía de vuelta la misma deferencia y educación que estaba teniendo con ella…

OJO VERDE

Y ocurrió lo que para mí fue lo más incómodo de toda la situación, y es que en el Taller (con más personas presentes) las alumnas salieron en mi defensa… Después de insultos hacia ellas y de desprecios verbales (no sé cómo decirlo más educadamente 😉 ) le insté a abandonar el Taller… y, sencillamente, se negó.

Y de nuevo, mi ASERTIVIDAD brilló por su ausencia.

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Tenía que haber ACTUADO con contundencia, haberla echado del taller para que al menos al resto de alumnas dejara de resultarle incómoda (asfixiante diría) la situación…

En definitiva, debía haber eliminado el “elemento distorsionador” dando aire, oxígeno y tranquilidad a un grupo que lo había perdido en medio de este conflicto, al que no debía haber afectado de ninguna manera.

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Siempre bromeo con mi amiga Reyes respecto a mi escasa ASERTIVIDAD (ella es mi ejemplo, y Mariló) y desde esta semana sé, y he identificado, el momento real en que lo he interiorizado. Ahora me toca practicar (¡que se prepare el Mundo 😉 !)

La ASERTIVIDAD no es sólo una forma de respuesta más, la conducta más correcta, aquélla que debe regir nuestra forma de interactuar: es necesaria para nosotros y también (a la vista está) para proteger nuestro entorno.

Cualquier forma de conducta no asertiva, como la respuesta AGRESIVA, la PASIVA, la conducta expresada a través de la ANSIEDAD, implica la pérdida de CONTROL EMOCIONAL.

En el caso que os comento (me desahogo por pura terapia) la persona a la que atendía era pura agresividad tanto en su comunicación verbal como en la no verbal (os remito a mi post: http://www.sandravillapalos.com/hablar-sin-hablar/ ); y mi respuesta frente a ella -a pesar de mi intento inicial de apaciguarla y hacerla entrar en razón- fue claramente pasiva.

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A pesar de mi vago intento de que abandonara el taller y ella se negara, sencillamente la dejé hacer. Se quedó sentada a pesar de que el ambiente del taller había bajado a -10º grados. Las compañeras se volvieron tímidas en sus aportaciones, el ambiente tenso, casi irrespirable… Y yo no supe actuar.

Con la claridad que dan los días que han pasado, la reflexión sobre la situación, los consuelos recibidos por compañeras (¡gracias a las Trabajadoras Sociales de Moralzarzal!), y consejos de mil y un tipos, sé que debo trabajar más mis HABILIDADES ASERTIVAS: debo ser capaz de afrontar con seguridad aquello en lo que creo y defiendo a ultranza, mis derechos, mis compromisos, mis obligaciones, mi entorno, mi gente.

Ser ASERTIVO es una opción. Lo sé. Uno actúa para defender con educación su opinión, su realidad, sin faltar, sin humillar ni ofender.

protegete

Y sé que os estáis preguntando cómo terminó todo… pues terminó “bien”.

Tras conseguir finalizar la sesión del taller prevista, la persona en cuestión se disculpó: se disculpó conmigo y con las compañeras (lo que agradezco sobre todas las cosas) y aseguró que no volvería a adoptar ese comportamiento más.

No seré asertiva, pero desde luego lo que no soy es rencorosa.

La situación pasó, se disculpó y la segunda oportunidad siempre la doy “de serie”…

Cosas que una lleva en su “placa base”, entre tantas cosas buenas y malas a partes iguales.

Este post tiene todo de biográfico y de (auto)terapeútico; pero espero que también os sirva para reflexionar ante otras situaciones que habéis podido vivir o al menos para que podáis recordarlo en el futuro.

Gracias a todos los que me habéis visto/hablado en estos días: por vuestras palabras, vuestros consuelos, vuestras soluciones alternativas, vuestros abrazos, vuestras risas.

 

¡Habéis aligerado mi conciencia y aliviado mi alma!

 con coletas

6 Comments

  1. Sandra, en una situación de esas, casi es mejor tu hacer que el nuestro 😉

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    • Ya me he desahogado un buen rato contigo: has sido el hombro en el que llorar, y el ejemplo a seguir.
      Tengo absolutamente claro que de haber sido un poco agresiva en el afrontamiento de la situación, el desarrollo hubiera sido drásticamente diferente.
      Pero soy consciente de que debo MEJORAR mucho, y ser más asertiva y contundente con aquéllo que considero que debe hacerse de una determinada manera.
      ¡Estoy en proceso de aprendizaje!
      Mil gracias por tu apoyo

      Reply

  2. Sandra, qué bien vienen de vez en cuando estas bofetadas de realidad: cargamos pilas, miramos desde otro ángulo y empezamos de nuevo con la idea de “hacer mejor”. Ahora la idea debe pasar a la práctica. Bienvenida al mundo de las “escupidas” pero “resucitadas” 😉

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    • Qué razón tienes, Gema… nunca mejor dicho ha sido una “bofetada de realidad”. Y por supuesto, estás cargada de razón en que mirar con perspectiva, abrir bien la mente, es el primer paso para (te parafraseo) “hacer mejor”.
      Yo estoy en proceso de “resucitación” 😉
      ¡Gracias por tus palabras!
      Un beso

      Reply

  3. ¡Pero bueno! ¿Qué ha pasado? Supongo que faltan detalles porque en lo que relatas no deduzco ninguna mala praxis en tu respuesta. Quizá una sí : tu obsesión de culpabilizarte y avergonzarte por una situación de la que tu no tienes responsabilidad. Hiciste lo que debías; invitarla a dejar la sala. Y ante su negativa ¿ qué podías hacer mas? ¿Obligarla a abandonar la estancia a la fuerza? No.Tu comportamiento fue el correcto. El que se espera de tu puesto y el que, me consta, porque te conozco, mantuviste en todo momento.
    Tu mal estar viene de rumiar una experiencia negativa que tu piensas que no debía haber sucedido nunca y que te correspondía a ti haber previsto para anticipar las medidas. Y es ahí donde te culpabilizas y te avergüenzas por ello. Porque tu trabajo para ti tiene tanta importancia que no puedes permitirte un fallo así. Sandra, no se puede poner barreras al campo.
    Quizá lo que tenías que haber previsto es que diariamente tienes que tratar con muchas personas que están al límite y en consecuencia sus emciones también. PODIA PASAR ¿Por qué no ibas a encontrarte a alguien fuera de control que arremetiera contra ti y descargara su ira hacia tu persona y las demás compañeras?. Ella misma lo ha reconocido como dices. No, por supuesto que no debes ser rencorosa con alguien que está fuera de control en una situación desesperante y menos si te pide disculpas.
    Sabes y de hecho te refieres a ello que me gusta ser asertiva. Espero haberlo sido porque como bien sabes me gusta decir lo que pienso intentando dirigirme con la mayor educación. Eso es la asertividad y eso es lo que tu hiciste si no me equivoco y deduzco en tus palabras.
    No es la asertividad lo que te ha fallado. Una mala atribución causal querida, que ante una situación donde tu no tienes el control que ha derivado en una experiencia negativa, la explicación la buscas en ti. _”Tenía que haber dirigido mejor la situación, no me puedo permitir que la clase pierda el control ante los ojos de los demás, la dejé hacer, no supe actuar, no fui asertiva……”_NOOOO REEVALUCION COGNITIVA SANDRA. Con esos pensamientos que no son verdad no proteges tu AUTOESTIMA.

    Los psicólogos son humanos y tu estás siendo mas humana que nunca y es mi deber ahora ser tu psicóloga y devolverte al mundo de la psicología aplicada ( con todo mi cariñony respeto claro).

    Olvida pronto lo ocurrido y no des demasiada importancia a un altercado que puede ocurrir en cualquier momento y a cualquiera de nosotros.

    Por cierto, hoy la ruta en bici te hubiera venido genial ¡Qué vistas tan maravillosas! Un beso y a seguir trabajando.

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    • Bueno, Reyes… Ya tuvimos ocasión de ponernos al día…
      Sólo decirte qué bien le viene a una psicóloga, que otra le ponga las pilas de vez en cuando…
      Saber tu punto de vista, tu opinión o sencillamente, saberte ahí, es una grandísima satisfacción y un lujo para mí.
      Un besazo, gracias por tus ánimos y SIEMPRE ¡¡¡por tu ASERTIVIDAD!!!
      😉

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