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Dentro del Club de los 15

 

 

 

Has llegado a los 15 trotando sobre tus hormonas, al galope, y ¡ya no hay marcha atrás!
Ya no queda casi nada del “ratón” que no paraba en los partidos de papá; del peque indeciso y algo inseguro que mostraba más dudas que certezas… Ese “mosquito” se está convirtiendo en un adolescente cargado de opiniones y razones, con ganas de comerse el mundo y reírse a partes iguales.

Este ha sido un año fantástico, en el que has disfrutado con tus pasiones como premio a las notas que te has currado. Mucho balonmano, mucha PS4 y muchos ratos con amigos (en Bélgica, en tus campus de BM o cerca de casa).

Cada vez te admiro más (…y me desesperas, dicho sea de paso, aunque no a partes iguales).
Eres un ejemplo de entrega, empatía y generosidad; pese a que yo no siempre sepa verlo, o en ocasiones te “atropelles” al mostrarlo 🙂 .
Deseo que seas consciente del potencial que tienes, Daniel, pero sobre todo, espero que estés descubriendo gracias a tu esfuerzo y constancia, que cuando uno pelea por lo que quiere, y que cuando uno trabaja y lucha con pasión, los resultados llegan.

Y no estoy hablando solo de lo académico, mi amor. Hablo de cualquier propósito o meta que te propongas o aventura en la que te embarques.
PERSEVERAR es una de las grandes virtudes que se pueden tener, y tú la estás entrenando día a día.
No imaginas cómo lo valoramos…

El Club de los 15

“Los 15” es una etapa genial, un Club Exclusivo al que entras y donde comprobarás -a lomo de tus hormonas adolescentes- que, en ocasiones, pertenecer a él te dejará exhausto y en otras estarás “on fire”.

Precisamente de eso se trata: estás aterrizando poco a poco en la madurez y eso conlleva vivir muchas experiencias y cargarlas en tu mochila de aprendizajes, de la que ya no te desprenderás nunca.

Son aprendizajes para tu futuro.

Cada día nos muestras tu sentido del humor, tu humanidad y generosidad, y tu sonrisa nos alimenta. Raro es el día que estás mustio y, por lo extraño, consigues contagiarnos al resto. No estamos acostumbrados a verte sin sonreír. Eres la ALEGRÍA en casa.
Tu sonrisa nos ilumina y también cada día compruebo como contagias ese buen rollo a tus amigos cuando salís y estáis juntos.

Así debe ser, Daniel.

La vida se debe DISFRUTAR en la medida en que seamos capaces de exprimir cada momento (bueno o no tan bueno) con ganas de vivirla a tope, aunque no siempre nos resulte fácil.
Independientemente de “esos días”, la actitud con la que superamos problemas y la habilidad para encontrar el lado bueno de cada persona y situación, te dará alas y será el combustible que te lleve a donde tú quieras en tu vida, Danielo.

Romperás corazones y te los romperán a ti; iniciarás proyectos con ilusión, algunos saldrán bien y otros no; jugarás partidos en los que te dejarás la piel y aun así se perderán (a tu pesar); estudiarás para exámenes en los que las preguntas más decisivas equivocarás; o tocarás temas en los conciertos que no te saldrán como en tus ensayos… ¡y estos son los 15!

Si la vida es una montaña rusa, ¡imagina la adolescencia!

Pertenecer al “Club de los 15” consiste en estar a merced de una máquina llena de piezas y engranajes que un día te harán estar arriba y al siguiente abajo; tan pronto reirás como llorarás, sonreirás o te enfadarás, tan pronto desearás estar rodeado de amigos, como anhelarás tener un tiempo para ti solo.

Cuando llores, cuando desesperes, te pelees, canses, irrites o te enfades con el mundo, siempre tendrás mi abrazo de consuelo, de apoyo absoluto, un abrazo cariñoso, de desahogo, sin reproches, de amor incondicional, porque quiero ser tu ancla el resto de tu vida.

Donde poder agarrarte cuando me necesites.

Encontrarás momentos de incomprensión, de desconsuelo y otros en que te sentirás entendido y comprendido por amigos, por la familia y por tus compañeros, y entenderás que la vida está llena de momentos y personas maravillosas con quien compartirla; e implicará también tomar decisiones que influirán, de una u otra manera, en tu futuro.

Recuerda que tienes un corazón inmenso, y que tienes una enorme capacidad de rodearte de aquellas personas que te suman y respetan, como tú respetas; y que éste es el sentido de todo: disfrutar una vida plena, en la mejor compañía, abarrotada de anécdotas y momentos que te harán aprender a superar baches y ser aún mejor cada día.

Secuestraste mi corazón hace 15 años y este tercio de mi vida, desde entonces, te pertenece.

No olvides, mi vida, que solo te deseo una cosa cada año: sé feliz.

Te quiero ¡con toda mi alma!

Disfruta de estos recuerdos mientras escuchas la canción que has escogido para este post escrito a corazón abierto 🙂

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¿Te he dicho que TE QUIERO?

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