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Nuestra AUTOEXIGENCIA… el primer límite

Tras el último post (Frente a la Incompetencia Social…) recibí un comentario que me ha hecho reflexionar y sobre el que quiero profundizar.

Sandra pensando

Cuando hablo del OPTIMISMO casi como terapia vital, como resistencia las quejas, no hablo de una actitud banal que pretende quitar importancia a las cosas que nos afectan.

pensando

Muy al contrario; hay que dar una máxima importancia a todo lo que nos ocupa o lo que nos preocupa, pero debemos aprender a relativizar nuestras experiencias para no caer en la “terribilitis“, un concepto contra el que lucho desde hace tiempo, que básicamente se resume en creer que todo o casi todas las cosas que nos ocurren son “terribles” cuando nos comparamos con “otros” (según nos interesa, claro), hiperexagerando lo que nos pasa.

 

se paso la vida esperando

Y volviendo al post anterior, hacer referencia a las “quejas” es luchar contra esa “terribilitis” que a veces se instala en nosotros sin darnos cuenta.

Haciendo alusión a los temas laborales, y expresando lo que en estos días pongo en práctica, la crisis (caída como una bomba atómica en la sociedad española) nos ha hecho aterrizar en una realidad que no se parece en nada a la que disfrutábamos unos años atrás.

entrevista y entrevistador

Ni las condiciones en las que trabajamos son las mismas, ni el entorno organizacional, ni los comportamientos intraempresa tampoco.

Y no debemos ver un drama en ello.

Esa es la queja que debemos evitar.

Quejarnos por no estar en el pasado no es admisible. El presente lo cambiamos nosotros a base de ganas (ACTITUD), acción (HECHOS) y OBJETIVOS.

Una desmesurada AUTOEXIGENCIA, unos objetivos desproporcionados e irreales nos abocan a la frustración, a la ansiedad, incluso a la depresión.

niño triste

Si, luchando contra unas circunstancias que no nos hacen felices, no nos permiten realizarnos -en el plano personal y laboral-, nos marcamos unas exigencias muy estrictas y elevadas, nos estamos (sin pretenderlo) poniendo límites, bloqueando nuestro desarrollo, condicionando nuestra evolución… favoreciendo la desilusión, la decepción y el pesimismo.

Ser autoexigente puede ser positivo si atendemos a ciertos matices.

Cuando éramos pequeños, una buena enseñanza era aquella que hacía que nos desarrolláramos en nuestra “Zona de Desarrollo Próximo“. Me explico: aquella zona en que no nos recreábamos en lo ya aprendido, ni nos planteaba conocimientos de tal dificultad que dábamos por imposibles.

Zona de Desarrollo Proximo 2

Fomentar un aprendizaje constante en esa Zona de Desarrollo Próximo es esencial en nuestra evolución. Lo podemos generalizar a todas las etapas de nuestra vida.

De ahí que los niños con altas capacidades se aburran en clase, y se caractericen por su alta tasa de fracaso escolar. Se aburren aprendiendo fuera de su Zona de Desarrollo; y terminan frustrados y echando por tierra sus fabulosas capacidades.

Volviendo al concepto de nuestras exigencias, si éstas se circunscriben a esa “Zona” que nos permite crecer, sin frustrarnos… entonces el límite es el infinito.

bucle_infinito

Si, por contra, nuestra autoexigencia es tal que casi requiere “cambiar el mundo”, entonces tenemos las horas de “optimismo” contadas.

Claro que el mundo se puede cambiar: poco a poco, paso a paso, en una evolución natural que nos motive a cada momento, que nos encienda cada pequeño triunfo, que vayamos tejiendo las alas hacia el futuro para terminar volando libres.

bombilla y flor

Ser AUTOEXIGENTES, siendo realistas, siendo optimistas y actuando con autonomía, respondiendo de nuestros propios actos, sin depender de los demás, nos puede llevar al éxito.

Si nuestra exigencia hace que pretendamos ser como no somos, si supeditamos nuestro futuro al comportamiento de otros, estamos abocados al fracaso.

Si te quejas, y actúas en consecuencia, no te recrees en la fatalidad, sino en:

21-dias-sin-quejas

– la motivación,

– la objetividad,

– el optimismo, y

– tu propia autonomía.

Si haces que tu destino dependa de ti, estás haciendo un alegato por tu LIBERTAD.

Rompe barreras, elimina tus límites, cree en tí y no pares de crecer.

¡Modera tu autoexigencia y TRIUNFA!

Hoy os dejo con Elton John y “Sorry seems to be the hardest word”

 

 

2 Comments

  1. Me ha gustado mucho tu reflexión. Lo que es en mi caso has dado en el clavo. Gracias.

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  2. Pingback: Soy de "hacer" SELECTIVO... - Sandra Villapalos . com

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